miércoles, 28 de noviembre de 2012

Primera infancia (3-6 años)



La niñez temprana abarca desde los tres a los seis años de edad. Los cambios que se producen en esta etapa no son tan rápidos como en la etapa anterior, sino que su desarrollo se hace algo más lento.

En esta etapa adquieren más destrezas físicas, tienen una mayor competencia intelectual y sus relaciones sociales se hacen más complejas. La capacidad de lenguaje aumenta de manera evidente a medida que dominan las reglas de sintaxis y aprenden cómo mantener conversaciones. A nivel emocional, los niños de estas edades comienzan a identificarse con los demás y a mostrar una conciencia social.


En la niñez, niños y niñas comienzan a tener una apariencia más estilizada, perdiendo la barriga redondeada de la infancia. El tronco, brazos y pies se hacen más largos, aunque la cabeza sigue siendo proporcionalmente grande. Los varones son ligeramente más altos y pesados que las niñas y tienen más músculo por kilogramo de peso, mientras que las niñas tienen más tejido graso.






DESARROLLO ARTISTICO




Los dibujos iniciales reflejan la madurez del cerebro y son similares en niños de diferentes naciones y culturas.

La etapa de los garabatos. Surge a los dos años de edad y los adultos suelen pensar que estos garabatos son aleatorios y sin sentido. No obstante, los niños se interesan principalmente por la colocación de los trazos en el papel. Kellogg ha identificado 20 trazos básicos (como líneas o zigzags) y ha identificado 17 patrones de ubicación de los trazos en el papel que aparecen hacia los dos años de edad.


La etapa de la forma surge hacia los tres años. Los niños dibujan diagramas con seis formas básicas: círculos, cuadrados o rectángulos, triángulos, cruces, letras X y formas desiguales.


En la etapa de diseño, que alcanzan con rapidez desde la etapa anterior, los niños mezclan dos formas básicas en un patrón complejo. Se trata de dibujos abstractos. Los adultos suelen desechar y no valorar estos dibujos porque no son dibujos de algo concreto (como un árbol o una casa). Sin embargo, los adultos que empujan a los niños a dibujar objetos de la vida real están perjudicando el desarrollo artístico del niño.

                                                             

La etapa pictórica comienza entre los cuatro y cinco años. Los niños empiezan a dibujar cosas de la vida real. Este paso del dibujo abstracto al dibujo representacional marca un cambio fundamental en el propósito del dibujo de los niños. Los elementos primarios en el arte consisten en un interés por la forma y el diseño, que es precisamente lo que caracteriza el dibujo de los niños en las primeras etapas. Pero después de los primeros años de escuela, cuando los adultos los presionan para pintar la realidad, sucede este cambio de lo abstracto a lo representacional y es cuando muchos niños que antes se divertían dibujando, pierden el interés artístico que tenían en un principio.



SUEÑO Y PROBLEMAS PARA DORMIR

En ocasiones, los problemas de sueño pueden indicar un problema emocional profundo. Si la alteración del  sueño es persistente debería llevarse al niño a un psicólogo. En cambio, caminar o hablar dormidos es algo común y no conlleva ningún peligro.

TERRORES NOCTURNOS
 
 Comienzan a aparecer en la niñez temprana. Los terrores nocturnos consisten en un despertar abrupto en un estado de pánico. El niño puede gritar, sentarse en la cama, respirar con rapidez y tener la mirada fija. Aunque en realidad no está despierto, se puede tranquilizar fácilmente y a la mañana siguiente no recuerda lo sucedido. Suelen presentarse dentro de la hora siguiente al momento en que el niño se queda dormido.
                                                                     

Los terrores nocturnos no suelen ser un problema serio, no son señal de problemas emocionales y simplemente pueden ser el efecto de un sueño muy profundo.


Las pesadillas suelen presentarse hacia la mañana y se recuerdan de un modo muy vívido. Una pesadilla ocasional no es motivo de preocupación pero si son persistentes, y sobre todo si atemorizan al niño durante el día y lo mantienen con ansiedad, pueden ser una señal de que se encuentra sometido a demasiado estrés.

DESARROLLO COGNITIVO:  COMO PIENSAN LOS NIÑOS

Características del pensamiento preoperacional

Comprensión de identidades

Los niños desarrollan el concepto de que ciertas cosas son las mismas aunque puedan cambiar de forma, tamaño o aspecto. Son conscientes de que las alteraciones superficiales no cambian las cosas. Por ejemplo, Julia hablaba de ponerle un traje de pájaro a su gata, pero sabía que aunque se vistiera de pájaro seguiría siendo su gata.


Comprensión de causa y efecto
 

Comprenden que una cosa causa otra y que pueden hacer que sucedan cosas. Las interminables preguntas de "por qué" indican su deseo de conocer las causas de las cosas.

Empatía: ponerse en el lugar de otro

Aunque Piaget pensó que la empatía se presenta más adelante, los niños más pequeños parecen mostrarla. Por ejemplo, a los 10-12 meses los bebés lloran cuando ven a otro bebé llorar. Hacia los 13 o 14 meses le dan palmaditas o le abrazan; a los 18 meses pueden darle un juguete nuevo para reemplazar a otro que se ha roto. No obstante, al principio de la niñez temprana le empatía se manifiesta cada vez más.


Los niños criados en familias donde se habla con frecuencia de los sentimientos y la causalidad logran la empatía a una edad más temprana que los niños de familias que no hablan de estos temas.


Habilidad para clasificar


Al inicio del segundo año de vida, los niños son más lógicos para organizar objetos, personas y sucesos. Muchos niños de cuatro años de edad pueden clasificar los juguetes en función de su forma, color o clase. Además, suelen categorizar a las personas como buenas o malas, amigos o no amigos.


Comprensión de números


En esta etapa pueden contar y manejar cantidades.

EL DESARROLLO DEL LENGUAJE


Los niños pequeños hacen preguntas constantemente sobre cualquier cosa, en parte porque desean aprender cosas y en parte porque han aprendido que sus preguntas pueden iniciar una conversación.

Cuando los niños superan la edad de tres años, su lenguaje se parece cada vez más al del adulto. Entre los tres y lo seis años los niños suelen aprender un media de nueve palabras cada día, aunque no siempre las utilizan como los adultos. Por ejemplo, un niño puede usar la palabra ayer para referirse a cualquier momento del pasado y mañana para cualquier tiempo futuro.

La gran velocidad con la que aprenden palabras nuevas se debe a que asimilan el significado de una palabra al escucharla solamente una o dos veces durante la conversación.

Al comienzo de la niñez temprana, los niños pueden seguir instrucciones que incluyen más de un paso, como: "recoge tus juguetes y guárdalos en el arcón", pero a menudo malinterpretan las oraciones complejas. Por ejemplo, si le dices "puedes ver la televisión después de ordenar tu cuarto", el niño puede procesar las palabras en el orden en que las escuchó y creer que puede ver primero la televisión y después ordenar su cuarto.



DESARROLLO DE LA MEMORIA




Durante la niñez temprana, los niños muestran un desarrollo significativo de su memoria. Tanto en los niños de esta edad como en los adultos existe una diferencia entre el reconocimiento y el recuerdo. El reconocimiento es la capacidad para identificar algo ya conocido y que vuelve a verse (por ejemplo, distinguir entre un grupo de imágenes cuáles se había visto antes). El recuerdo es la capacidad para evocar el conocimiento de algo que está en la memoria, como describir una imagen que ya se ha vito antes sin que esté presente en ese momento. A cualquier edad resulta más fácil reconocer que recordar.

Cuanto más familiarizados estén los niños con los objetos, mejor pueden recordarlos. También pueden recordar mejor el material cuando los objetos parecen tener una relación entre sí. Por ejemplo, una mesa y una silla.

La memoria en la niñez

Es probable que el recuerdo más antiguo que tenga una persona sea de algo que ocurrió cuando tenía al menos tres años de edad. No obstante, aunque algunas personas tienen recuerdos vívidos desde los tres años, otras no recuerdan nada anterior a los ocho años. En la niñez temprana, los niños no tratan de memorizar a propósito, pero recuerdan sucesos que les causaron una impresión particular. La mayor parte de los recuerdos son de corta duración y no suelen recordarse en etapas posteriores de la vida.

No obstante, los recuerdos pueden existir aunque una persona no sea consciente de ellos, y recuerdos profundos pueden afectar el comportamiento de una persona sin que se entienda su origen.


AUTOCOMPRENSION, AUTOCONCEPTO Y AUTOESTIMA



Sobre los cuatro años, los niños se definen a sí mismos por comportamientos y características observables. Es decir, mencionan comportamientos concretos (como "puedo correr muy deprisa"), condiciones físicas específicas (como el color del pelo), preferencias. Hablan de destrezas particulares (como trepar o correr) en vez de generalizar sus habilidades (como tener habilidad para el deporte).

A los cuatro años, las descripciones de un niño sobre sí mismo son frases aisladas unas de otras. Su pensamiento salta de un aspecto particular a otro aspecto particular, sin seguir un orden lógico. Piensa en términos de todo o nada. No entiende que puede ser bueno en algunas cosas y malo en otras, ni entiende que puede sentir dos emociones a la vez.

Alrededor de los cinco o seis años, los niños pueden relacionar un aspecto de sí mismos con otro. Por ejemplo, describe juntas sus habilidades para el deporte ("Puedo trepar muy alto y correr deprisa, siempre gano a los demás cuando corro, algún día perteneceré a un equipo"). No obstante, a esta edad todavía se fija en las cosas en las que es bueno y su pensamiento es aún de todo o nada (si es bueno no puede ser malo).

Es más adelante, en la niñez intermedia, cuando pueden decir que son buenos en algunas cosas y malos en otras, pues su tendencia a pensar en términos de todo o nada se reduce.

AUTOCONCEPTO

El autoconcepto es lo que piensa una persona de si misma, la imagen general que tiene de sus caracteristicas y habilidades.

este sentido de si mismo comienza en la infancia. A los cuatro años, los niños piensan en términos externos a cerca de sí mismos, y es a partir de los seis o siete años cuando empiezan a definirse en términos psicológicos.

En la niñez temprana, los niños desarrollan un yo ideal; es decir, un concepto de lo que les gustaría ser, y tienen problemas para reconocer que su yo real es diferente de su yo ideal. Por este motivo, los niños de esta edad se definen como un modelo de habilidades y virtudes.


Entre los cuatro y los cinco años, los niños juzgan su competencia según comportamientos observables y concretos, aunque suelen tener un sentido muy amplio de dichas habilidades porque aún no son capaces de compararse con precisión con otras personas y porque los adultos tienden a felicitarlos por cada pequeño logro.


AUTOESTIMA


El niño o niña que tiene una autoestima alta en sí mismo para enfrentar los retos e iniciar nuevas actividades, confia en sus propias ideas, establece sus propias metas, es curioso, hace preguntas, investiga y desea experimentar cosas nuevas. Se describe a sí mismo de manera positiva y se muestra orgulloso de su trabajo y sus logros. se siente cómodo con los cambios, se adapta bien al estrés, puede manejar la critica y la burla y percevera ante la frustración

 El niño o niña con una baja autoestima no confía en sus ideas, no se cree capaz de iniciar actividades o enfrentar retos, no muestra curiosidad o interés por explorar, sino que prefiere rezagarse y mirar, se retira y se sienta aparte de los otros niños. Se describe a sí mismo en términos negativos y no se siente orgulloso de su trabajo. Cuando se siente frustrado abandona con facilidad y ante situaciones de estrés muestra un comportamiento inmaduro.

Por tanto, la diferencia entre un niño con alta autoestima y otro con autoestima baja parece estar en los deseos de explorar, niveles de confianza, curiosidad y capacidad para adaptarse al cambio. Estos comportamientos son similares a los que diferencian a los niños más pequeños con vínculos afectivos de seguridad e inseguridad.

CRIANZA

Estilo autoritario

Los padres que utilizan este estilo valoran sobre todo la obediencia y el control. Tratan de hacer que los niños se adapten a un estándar de conducta y los castigan con dureza si no lo hacen. Son más indiferentes y menos afectuosos que otros padres. Sus hijos tienden a estar más inconformes, a ser retraídos e insatisfechos.

Estilo permisivo

Son padres que valoran la autorregulación y la autoexpresión. Hacen pocas exigencias a sus hijos, dejando que sean los mismos niños quienes controlen sus propias actividades tanto como sea posible. Consultan con sus hijos las decisiones y rara vez los castigan. No son tan controladores y exigentes y son relativamente afectuosos. Sus hijos en edad preescolar tienden a ser inmaduros, con menor capacidad de autocontrol y menor interés en explorar.

Estilo democratico

Estos padres respetan la individualidad del niño aunque hacen énfasis en los valores sociales. Dirigen las actividades de sus hijos de un modo racional. Respetan los intereses, las opiniones y la personalidad de sus hijos, aunque también los guían. Son cariñosos y respetan las decisiones independientes de sus hijos, aunque se muestran firmes para mantener las normas e imponen castigos limitados. Explican a los hijos los motivos de sus opiniones o de las normas y favorecen el intercambio de opiniones.

Los hijos se sienten seguros porque saben que sus padres los quieren y porque saben lo que se espera de ellos. En edad de preescolar, los hijos de estos padres tienden a confiar más en sí mismos y a controlarse, manifiestan interés por explorar y se muestran satisfechos.


LA AGRESIVIDAD EN LOS NIÑOS


Entre los dos años y medio y los cinco años, los niños suelen pelear por los juguetes que quieren y por el control de su espacio. Es una agresión que tiene como objetivo alcanzar una meta (por ejemplo, conseguir un juguete). Dentro de los siguientes tres años o más, los niños dejan de demostrar su agresión con golpes y empiezan a hacerlo con palabras.

Cierto grado de agresión es normal, y los niños que pelean por las cosas que quieren tienden a ser más sociables y competentes. Entre los dos y los cinco años, conforme los niños pueden expresarse mejor con palabras, la agresión disminuye en frecuencia y duración de los episodios agresivos.

Las diferencias individuales son bastante estables. Los niños que a la edad de dos años golpean y cogen los juguetes de los demás, siguen actuando con agresividad a los cinco años.

 Por lo general, después de los seis o siete años de edad los niños son menos agresivos, disminuyendo su agresividad conforme son menos egocéntricos y muestran más empatía hacia los demás. Pueden entender por qué una persona actúa de cierta forma y buscar formas más positivas para tratar con esa persona. Son más hábiles socialmente y pueden comunicarse mejor y cooperar para lograr metas comunes. 









 

5 comentarios: